- En esta nota, se explican las principales ventajas de los ETF frente a los fondos de inversión convencionales para los gestores de activos.
- La información está dirigida a administradores que busquen desarrollar estrategias integrales de manera diversificada mediante ETF.
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Hasta hace poco más de una década, la elección entre ETF y fondos de inversión se circunscribía principalmente al debate entre gestión pasiva y gestión activa.
Los ETF se asociaban casi exclusivamente a la réplica de índices, mientras que los fondos convencionales concentraban la mayor parte de las estrategias activas.
Sin embargo, el lanzamiento en 2008 de los primeros ETF gestionados de forma activa marcó un punto de inflexión en la industria, ampliando el abanico de soluciones disponibles para mandatos de inversión más sofisticados.
¿Qué es un ETF y cómo ha evolucionado en los últimos años?
Desde entonces, el crecimiento de los ETF activos ha sido sostenido, impulsado por la demanda de estructuras más eficientes, flexibles y transparentes, capaces de integrar procesos de gestión activa sin renunciar a las ventajas operativas propias de los vehículos cotizados.
Este avance ha generado una convergencia progresiva entre ambos formatos, obligando a los profesionales de la inversión a evaluar no solo la estrategia subyacente, sino también la arquitectura del vehículo.
Por este motivo, según PwC, se espera que la industria global de ETF llegue a los USD 30 billones para 2029.
Diferencias estructurales y operativas clave
Una de las principales diferencias entre un ETF gestionado y un fondo de inversión convencional reside en su estructura operativa y mecanismo de negociación.
Los ETF cotizan en mercados regulados, lo que permite su compraventa durante toda la sesión bursátil, con precios que se ajustan de forma continua en función de la oferta y la demanda, apoyados por la actuación de creadores de mercado y mecanismos de arbitraje.
En contraste, los fondos de inversión convencionales operan a valor liquidativo (NAV), que se calcula generalmente al cierre del mercado.
Las suscripciones y reembolsos se ejecutan a dicho valor, lo que introduce un desfase temporal entre la decisión de inversión y su ejecución efectiva. Para determinados mandatos, este elemento puede ser relevante en términos de timing, gestión de liquidez y control del riesgo.
Desde una perspectiva institucional, la negociación intradía de los ETF gestionados permite una mayor precisión táctica, especialmente en contextos de elevada volatilidad o cuando se requiere ajustar exposiciones de manera inmediata sin alterar la estructura global de la cartera.
Ventajas estratégicas de los ETF en la distribución global
La incorporación de gestión activa en el formato ETF ha permitido trasladar estrategias tradicionales (como selección fundamental, enfoques cuantitativos, smart beta o asignación dinámica de activos) a un vehículo cotizado.
Esto ha ampliado el uso de los ETF más allá de la asignación pasiva, posicionándolos como herramientas de construcción y gestión integral de carteras.
A diferencia de los fondos tradicionales, los ETF gestionados suelen ofrecer un mayor nivel de transparencia en la composición de la cartera, con divulgación diaria o periódica de posiciones.
Para gestores de activos y asesores de inversión, este atributo facilita el análisis de riesgos, la integración en modelos de asset allocation y el seguimiento de exposiciones agregadas a nivel de portafolio.
No obstante, esta transparencia también exige una gestión cuidadosa de la estrategia, especialmente en mercados menos líquidos o cuando se implementan posiciones que podrían ser sensibles desde el punto de vista competitivo.
ETF como vehículo eficiente para estrategias institucionales
Costes, eficiencia fiscal y consideraciones operativas
En términos de costes, ambos vehículos presentan estructuras diferenciadas.
Los ETF gestionados suelen beneficiarse de mecanismos de creación y rescate en especie, lo que puede reducir la necesidad de liquidar posiciones dentro del fondo y, en determinadas jurisdicciones, mejorar la eficiencia fiscal del vehículo.
Además, la estructura cotizada permite una optimización operativa en la gestión de flujos de entrada y salida.
Los fondos de inversión convencionales, por su parte, pueden enfrentar mayores costes operativos asociados a la gestión de suscripciones y reembolsos, así como potenciales impactos sobre la cartera cuando deben ejecutar operaciones para atender movimientos de capital significativos.
Desde el punto de vista del coste total de implementación, el análisis debe ir más allá de las comisiones explícitas de gestión e incluir factores como costes de transacción, spreads, impacto de mercado y eficiencia fiscal, especialmente en carteras de gran volumen.
Liquidez y ejecución en mandatos profesionales
La liquidez es otro elemento central en la comparación. En los ETF, la liquidez observable en pantalla no siempre refleja la liquidez real del vehículo, que depende en gran medida de la profundidad y liquidez de los activos subyacentes.
Sin embargo, para gestores experimentados, el acceso a mercados secundarios y la interacción con creadores de mercado permiten ejecutar operaciones de tamaño relevante de forma eficiente.
En los fondos convencionales, la liquidez está directamente vinculada a la capacidad del gestor para atender reembolsos sin afectar de manera adversa a la cartera, lo que puede resultar crítico en estrategias con activos menos líquidos.
Criterios para la selección del vehículo adecuado
Para profesionales de la inversión, la elección entre un ETF gestionado y un fondo de inversión no responde a una lógica binaria, sino a un análisis integral que debe considerar:
- El tipo de estrategia y su grado de rotación.
- La necesidad de liquidez y flexibilidad táctica.
- La estructura de costes y su impacto en el rendimiento ajustado al riesgo.
- La eficiencia operativa y fiscal del vehículo.
- La integración del instrumento dentro de una arquitectura de cartera más amplia.
En este contexto, los ETF gestionados activamente se consolidan como una alternativa complementaria a los fondos convencionales, especialmente adecuada para estrategias que requieren agilidad, transparencia y eficiencia operativa, sin renunciar a la capacidad de generación de alfa.
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